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La Inquisición nace, oficialmente, el año 1231, cuando
el Papa Gregorio IX publica los estatutos:
"Excommunicamus".
Ahora bien, ¿qué sucedió para llegar hasta aqui?. ¿Tuvo,
Santo Domingo de Guzmán, algo que ver en ello?. Vamos a
ir desgranando poco a poco la información que tenemos
hasta ahora.
Primero vamos a explicar algo acerca de Santo Domingo.
Nació en el año 1173 en Caleruega, una pequeña aldea de
Burgos, pero perteneciente al obispado de Osma. Con
clara vocación religiosa, pronto ingresa en los círculos
del obispado, donde hace buenas migas con su Prior,
Diego de Acevedo. Aun joven es nombrado sub-prior,
mientras que Diego de Acevedo es nombrado Obispo de
Osma. Precisamente acompañando a su Obispo a Montpelier,
en calidad de Sub-prior, es como empieza a entrar en
contacto con la "herejía" albigense. Estos contactos
fueron decisivos en la vida de Santo Domingo.
Inmediatamente se dio cuenta del grave problema que
sufría la iglesia católica con el pueblo cristiano de la
zona, y empezó a actuar en consecuencia. Santo Domingo
entendió que la gente se sentía desatendida por sus
clérigos, por eso, cuando aparecieron los predicadores
llamados "Bons Homes", que actuaban mucho más cerca de
ellos y con más sencillez, no dudaron en decantarse
hacía esos nuevos predicadores. Así, Santo Domingo,
inició un estilo de predicación totalmente equiparable
al de aquellos hombres a los que él siempre llamó
"Buenos Hombres". En su afán de rebatir sus doctrinas,
les retó a diversos debates públicos, que fueron
aceptados. Santo Domingo quedó impresionado por los
conocimientos evangélicos y la preparación demostrada
por sus oponentes y, aunque en ninguno de estos debates
se podría decir que ganasen unos u otros, lo cierto es
que servían para clarificar creencias y asentar
posturas. En el año 1215, en Tolosa, con ayuda del
Obispo tolosano Folquet de Marsella, establece su
primera casa y en setiembre del mismo año, acude con su
Obispo al Concilio Laterano, para solicitar al Papa
Inocencio III la carta de fundación de su Orden. Allí
coincide con San Francisco de Asís, que ha acudido con
el mismo propósito. Fue el siguiente Papa, Honorio III
quién, el día 22 de diciembre del año 1216 le concede la
Bula "Religiosam Vitam" por la cual queda confirmada la
Orden de Frailes Predicadores. En 1217, Santo Domingo
contaba ya con unos 20 colaboradores. Sintiéndose ya
mayor, solicita el relevo sobre el año 1220, pero este
no le llegaría hasta principios de verano de 1221, en la
figura de Jordà de Saxe. Santo Domingo fallecía el 6 de
agosto de aquel mismo año.
Por todo lo que hemos visto, cabe resaltar que en ningún
momento, Santo Domingo tuvo nada que ver con la creación
o el nacimiento de la Inquisición. Sigamos investigando.
La primera decisión de crear un proceso inquisitorial la
toma el Papa Gregorio IX en el año 1227, pero la
creación definitiva del Tribunal de la Inquisición, como
ya hemos dicho, fue en el año 1231, mientras que en el
entretanto se celebra, en noviembre del año 1229, el
Concilio Católico de Tolosa, con la asistencia del
legado papal y todos los obispos languedocianos. En este
concilio, de un total de 45 capítulos, 17 están
dedicados únicamente a tomar medidas para erradicar
definitivamente el Catarismo. Para hacernos una idea del
espíritu que movía a la jerarquía eclesiástica del
momento y como se iba gestando, poco a poco, el Tribunal
de la Inquisición, podríamos enumerar alguno de aquellos
capítulos:
1)
En cada parroquia una comisión compuesta de un clérigo y
dos o tres laicos explorarán los escondites y señalarán
a los herejes frente al Obispo o el señor del lugar.
3) Los Señores tendrán que investigar a los herejes.
4) Aquel que haya permitido a un hereje permanecer en su
tierra, le será confiscada la tierra y su cuerpo
entregado al brazo secular.
6) ... Aquella casa en la que sea encontrado un hereje
sea derruida.
10) Los herejes que regresen a la Fe (...) llevarán dos
cruces bien visibles, una en el lado derecho y otra en
el lado izquierdo. Que las cruces no sean motivo de
justificación: Deberán ir acompañadas de un certificado
de reconciliación expedido por su Obispo.
Así pues, cuando en 1231 el Papa publica los Estatutos
"Excommunicamus" con el objeto de dejar
constituido el Tribunal de la Inquisición, confió a la
Orden de los Frailes Dominicos de Tolosa, la persecución
del Catarismo pero, recordemos, que Santo Domingo hacía
ya 10 años que había muerto. Serían el Provincial de la
Orden Pere Seila, uno de los primeros discípulos de
Santo Domingo, junto con Arnaut de Montpelier los
primeros Inquisidores Generales, siendo en los Concilios
de Beziers de 1233 y Arles de 1234, donde encontrarían
todo el respaldo de los prelados languedocianos. Pronto
se empezaron a destacar por su dureza en las condenas y
por la falta de compasión en sus juicios.

Emblema
de la Orden de los Frailes Dominicos
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