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El
pueblo y su historia
A
caballo entre el departamento del Aude y el Rosellón (ver
mapa de la zona), en lo alto de una colina que
domina un hermoso panorama, se encuentra este pueblecito
que viene desde tiempos remotos y ancestrales y que ha ido
cosechando diversas leyendas sobre tesoros. Al parecer,
este lugar ya había estado poblado por los primitivos
pueblos de la prehistoria, pero fueron los romanos los que
fundaron el primer asentamiento importante al descubrir
que la zona era rica en metales preciosos. Ello dio origen
a la primera leyenda de tesoros, ya que cuentan que en
algún lugar hay enterrado un rico tesoro de la época de
los romanos.
La segunda historia de tesoros se remonta al año 410 de
nuestra era, cuando Alarico saqueó Roma y se llevó los
tesoros de la capital con él. La tradición de los
visigodos era que enterraban a su caudillo con el tesoro
al fallecer éste, para lo cual desviaban el lecho de un
río para enterrarlo en él.. Alarico murió antes de que
dejaran las tierras italianas, lo cual hace suponer que
debió ser enterrado allí, pero muchos historiadores dudan
de que una tribu que vivía del pillaje, se desprendiese de
semejante tesoro solo por dar sepultura a su jefe de
acuerdo a las tradiciones. Es a partir de esta segunda
suposición que nace la otra leyenda. Los visigodos se
sintieron atraídos por esta zona y formaron en ella su
pequeño reino, que más tarde sería el que traspasaría los
Pirineos para invadir la península ibérica. El caso es que
el tesoro del saqueo de Roma jamás fue hallado y si en
verdad lo llevaban con ellos, es muy probable que al final
descansase en la zona de Rennes o sus alrededores.
La tercera leyenda que se atribuye a la zona, está
directamente relacionada con el Santo Grial (véase
El
Santo Grial, en la
Sala del Tesoro de este
sitio). En esta zona, durante la ocupación romana, se
establecieron muchas familias judías. Cuenta la mitología
de la zona que una de las personas que llegó a la zona era
María Magdalena, la cual iba embarazada de Jesús. Así fue
como se estableció una dinastía de linaje directo
descendiente de Jesús, a la que se le atribuye la
identificación con el nombre de Santo Grial (Sang Rial).
La cuarta leyenda sobre un tesoro, corresponde a otra de
las historias sobre el Santo Grial, esta vez relacionada
con los caballeros Templarios. Al parecer los templarios
tuvieron siempre un enclave en la zona. En este enclave
estuvieron realizando excavaciones y estaba siempre tan
custodiado que era imposible que cualquier extraño a la
orden pudiese acercarse. Ello hizo que naciera la leyenda
de que los Templarios estuvieron reconstruyendo allí unos
túneles parecidos a los que habían encontrado en
Jerusalén, según otra leyenda que se divulga sobre la
orden del Temple según la cual habrían encontrado el Santo
Grial, al objeto de depositar en ellos lo que habían
encontrado en la ciudad santa.
Sea como fuere, existen leyendas más que suficientes para
sembrar la zona de buscadores de tesoros, hasta tal
extremo que nada más llegar al pueblo, existe un letrero
colocado por el Ayuntamiento, prohibiendo taxativamente
cualquier trabajo de búsqueda con detectores de metal,
excavaciones o cualquier otra actividad relacionada con la
búsqueda de supuestos tesoros.
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